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Guardar datos de forma segura implica dos necesidades

  1. Recuperar los datos perdidos.
  2. Prevenir que personas no autorizadas puedan acceder a ellos.

El primer punto trata de fallos técnicos o robo, el segundo por la protección de datos mediante contraseñas y encriptación. Ambos dominios son demasiados amplios para ser tratados en detalle aquí, así me limito a dar unas consideraciones a tener en cuenta.

Es casi seguro que alguna vez un dispositivo de almacenamiento deja de funcionar y se pierden todos los datos. Por lo tanto, guardar datos en sólo un sitio es una manera casi segura de perderlos algún día. Por eso se crean redundancias mediante copias de seguridad (back-up en inglés).

La forma más simple y directa es hacer una copia de seguridad en el mismo disco duro. Es una buena manera para guardar cambios pequeños, por ejemplo, para guardar cada hora el documento Word en que estás trabajando actualmente. Conviene mantener varias copias, porque a veces no te enteras que un documento fue contaminado por un virus o dañado de otra forma hasta días después. Por este motivo un sistema de respaldo en tiempo real (RAID) tampoco da toda la seguridad: no copia sólo los documentos en tiempo real, sino también los virus. Sin embargo, es, sin duda, el mejor sistema para protegerse contra fallos de hardware y una necesidad para una base de datos o cualquier otro sistema que nunca debe fallar.

Un back-up en el mismo disco duro no protege contra la pérdida de datos en caso de fallo del disco duro. Por lo tanto, conviene tener un segundo disco duro. Puede estar en la misma máquina o uno externo. Si tu ordenador no sufre una sobretensión que destruye sus componentes, estás a salvo. Más seguro aún es guardar copias de seguridad en un lugar físicamente desconectado del equipo. Basta con desenchufar el disco duro externo o guardar los datos más importante en un pen-drive o un DVD regrabable.

Esto te protege contra una pérdida total del ordenador pero no contra un robo o un incendio en tu casa u oficina. Para prevenir esto puedes guardar datos en la nube, es decir, en algún servidor en Internet. Esto es muy práctico, ya que puedes acceder a estos datos desde cualquier sitio, pero tiene la desventaja que ya no sabes quién más lee y usa estos datos. O igual ya te lo imaginas: empresas que ofrecen publicidad a medida o las autoridades que están constantemente preocupados que algún terrorista todavía no esté contratado o al menos conocido por el servicio secreto de tu país. Una manera de fastidiarles el negocio con tus datos personales es publicarlos en WikiLeaks. Otra es guardarlos en un DVD en la casa de tu abuela. La forma más segura de proteger tus datos sigue siendo no enviarlos por Internet. Y tampoco tiene por qué ser la más lenta. No subestimes el ancho de banda de un camión cargado con DVDs.

Más seriamente, guardar datos importantes fuera de hogar, pero en un sitio de confianza, protege contra males mayores. Igual como guardarías documentos importantes en papel en una caja fuerte en un banco, lo podrías hacer con un DVD con datos que no quieres perder – aunque sean sólo las fotos de tu boda. Y no olvides encriptar los datos si lo ves necesario.

El artículo “Guía definitiva para mantener tus datos seguros en caso de robo o pérdida de tu equipo” por Goyko Alexander Obrenovich Vinces da razones y consejos prácticos sobre elegir contraseñas, sistemas de respaldo e incluso una propuesta de como localizar tu equipo en caso de robo.

Referencias

Con tantas herramientas de backup, la gente se olvida muchas veces de la manera más simple de hacer copias de seguridad (si no se olvida directamente de las copias de seguridad por completo): los directorios del sistema operativo. Copias el directorio con todo su contenido, ya tienes una copia de seguridad.

Para tener aún más seguridad conviene guardar las carpetas de copia en otro disco duro o mejor aún en otro ordenador, para que su vida no dependa de la supervivencia del mismo disco que el original.

Yo uso incluso dos carpetas de backup. Uno se llama “Backup” y guarda copias enteras de carpetas. Las suelo numerar de forma secuencial, por ejemplo “Imágenes 1”, “Imágenes 2”, “Imágenes 3”, “Archivos de programas 1”. La fecha de modificación de la carpeta ayuda a saber cuál es la copia más vieja cuando hace falta liberar espacio.

Como no es tan fácil copiar la carpeta de documentos de Windows por tantos ficheros de sistemas que contiene, conviene guardar sus propios ficheros en una subcarpeta de “Mis Documentos” en que sólo tú guardas cosas (y no el ordenador). Para la carpeta “C:\Windows” siempre he preferido usar el sistema de Backup de Microsoft Windows mismo. Es una carpeta delicada y supongo Microsoft sabrá como restaurar datos ahí. El fichero que genera puedes guardar igualmente en la carpeta “Backup”. Si la marcas como comprimida, entonces tienes un dispositivo de backup rápido y comprimido.

Mi otra carpeta de copias se llama “QuickBackup“, donde guardo el trabajo del día o ficheros destinados a la papelera pero en que yo mismo quiero decidir cuando desaparezcan físicamente del disco duro. Las subcarpetas tienen nombres como “2010-06-01”. Es fácil saber de qué día son, no hace falta herramienta adicional para restaurar los ficheros y siempre sabes cuales son las carpetas más viejas a la hora de borrar copias antiguas. Normalmente borro las carpetas tras dos a cuatro meses – un tiempo en que ya no me acuerdo que guardé entonces.

Así, antes de pagar mucho por un sistema de copias de seguridad simplemente usa el disco duro de tu ordenador viejo.

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