Punteros a funciones son variables que guardan una dirección de memoria: la dirección de una función. Punteros son una especie de referencia. En muchos lenguajes de programación existe el concepto de referencias a funciones que se pueden guardar en una variable. En este artículo hablamos de punteros de funciones como se usan en los lenguajes C y C++. Sin embargo, los conceptos se dejan aplicar a cualquier tipo de referencias a funciones – también a aquella otra que usa C++: los functores.

El caso clásico de usar punteros a funciones es una cola de eventos. Si programas una cola de eventos, entonces no sabes cómo se llamarán las funciones (manejadores de eventos) que se registrarán. Por eso no puedes llamarles por nombre. De hecho, colas de eventos se implementan frecuentemente en una biblioteca cuyo desarrollo es independiente de la programación de las funciones a registrar. Pues, no sabrás los nombres de las funciones y tampoco necesitas saberlos.

Tu cola de eventos suministras una función de registro. Esta función tiene un parámetro cuyo tipo es una función. Es decir, aunque no sabes los nombres de las funciones, sí, obligas a que tengan un tipo conocido: el que defines tú.

Tu cola de eventos tiene una lista con punteros a funciones que tienen este tipo. Por este punto de vista, una cola de evento no es muy diferente a una base de datos, donde el usuario puede guardar (es decir, registrar) datos. La differencia es que a los datos de una cola de eventos se puede llamar como función.

La ventaja de todo esto: Puedes llamar a un número arbitrario de funciones sin necesitar la declaración de estas funciones de antemano.

No obstante, esto lleva también una pequeña desventaja. Herramientas de análisis de código pueden extraer del código, qué función llama a qué otra función. Esto es una inforamción útil cuando quieres saber a qué “clientes” afectas al cambiar una función. No obstante, este análisis no funciona con punteros a funciones, ya que el valor de ellos sólo se sabrá a tiempo de ejecución. Sin embargo, esto no suele ser una restricción importante. Las funciones que se llaman mediante puntero suelen ser pocas y bien claras. Por ejemplo, una función de nombre OnMouseClick es fácil de reconocer como manenjador de eventos. Además, no es buen estilo de llamar a manejadores de eventos por nombre desde otras funciones. Así no lo harías, ¿verdad?

Muchas colas de eventos suelen guardar más datos que el puntero a la función. La razón es que no quieres escribir 20 manejadores para eventos que sólo se diferencian por un parámetro. La función de registro te permite añadir un dato de tipo identificador, que pasa como parámetro al manejador de evento. El manejador de evento es, por lo tanto, un tipo de función que lleva este parámetro. Dentro del manejador puedes leer este dato y saber así, a base de qué registro fue llamado. Así puedes registrar la misma función para varios eventos.

La pregunta es: ¿qué es el tipo más adecuado para este dato identificador? Pues, muchas implementaciones usan un tipo “cualquier cosa”. En Java, esto sería un Object, en C y C++ gusta un puntero de tipo void* con un parámetro adicional con el tamaño del buffer a que el puntero apunta. De esta forma puedes registrar cualquier dato en la cola de eventos, sin que la cola necesita conocer su estructura. El tipo real sabrá el manejador de eventos, que convierte el tipo “cualquier cosa” en el tipo que realmente espera.

// Al registrar el manejador usas un identificador de tipo struct Id
struct Id
{
    int index;
    char subindex;
};
Id mi_id = { 5, 1 };
cola_de_eventos.registra(mi_callback, mi_id);

// Tu manejador de eventos haría esto
void mi_callback(const void*const datos)
{
    // Tu manejador sabe que está por detrás de estos "datos"
    const Id*const id = static_cast<const Id*const>(datos);
    
    // Aquí haría algo con estos datos como
    // switch (id.index) ...
}

Ten en cuenta que los datos mencionados arriba se guardan junto con la dirección a la función de antemano. Pues, identifican el registro. No es lo mismo que parámetros que se producen junto con el evento. Por ejemplo, un manejador de OnMouseClick esperaría las coordenadas del ratón, donde tuvo lugar el click. Cómo diferentes eventos pueden producir diferentes datos subyacentes, se encuentra a menudo la idea de usar un tipo “cualquier cosa” también para estos parámetros generados en el evento.

Cuando creas un registro de funciones como una cola de eventos, te deberías preguntar, qué tipo de datos quieres permitir. Un tipo “cualquier cosa” da mucha flexibilidad – también para su abuso. Y no es necessario si sólo quieres permitir un identificador.

Si prefieres usar clases en lugar de punteros, define quién debe hacer la limpieza en la memoria. Pasar un objeto por referencia obliga a guardarlo hasta que ya no se usa. Pasar un objeto por copia deja claro al autor del manejador que se debe hacer una copia antes de terminar el manejador si no quiere perder los datos.

Piensa también que C++ permite functores. Functores son clases que sobrecargan el operador (). Así se puede tratar una instancia de esta clase como función: mi_instancia() llama realmente a mi_instancia.operator(). Functores son instancias de clases y estas se protegen mejor contra un fraude como lo permitirían los punteros. ¡Imagínate que el autor de la cola de eventos es malo y no llama al puntero de función que registraste sino a esta dirección más cuatro bytes!

Como ves, punteros a funciones son muy útiles para determinadas tareas como cola de eventos. Puede tener sentido guardar datos de identificación junto con el puntero y puede ser útil manejar un tipo “cualquier cosa” para pasar datos de tipo arbitrario. No obstante es importante de pensar bien, si es mejor restringir la flexibilidad.

Lectura adicional

Anuncios