Desde años espero que algún gurú norte-americano en economías diga que la subcontratación excesiva de empleados no sólo es mala para los empleados sino también para las empresas. No es que haga falta un gurú para darse cuenta de esto, pero hace falta uno para que los directores de las grandes empresas escuchen el mensaje. Porque a los no gurús no hacen caso. Pero quizá no es en vano que, hasta que el gurú se pronuncie, lo explique yo, porque – aunque sea poco probable – no es imposible, que un alto cargo de una gran empresa española navegue en alguna hora baja de su vida laboral por Internet a la búsqueda de inspiración de como reducir costes en su empresa y se estropiece justamente con mi blog.

Es cierto que la subcontratación es un mal menor para tantos desempleados que ya estaría contenta con cualquier forma de empleo y es lógico que la atención pública se dedica en primer lugar a sus necesidades. No obstante, la subcontratación excesiva es síntoma de una cultura empresarial que agrava la crisis y que impide que España alcance un nivel tecnológico y salarial tan alto como los países más avanzados.

La subcontratación ya es tanta que parece ser una excepción trabajar para la empresa que paga tu salario. Las grandes empresas tienen la tendencia de sólo emplear a jefes. Aquellos que hacen el trabajo real, se subcontratan. Lógicamente las empresas subcontratadas pueden subcontratar estos empleados a otras empresas, que a su vez las subcontratan donde pueden. Es posible que se haya pasado un empleado como “servicio” por varias empresas, cuando realmente sólo trabaja en la última.

Esta situación puede llegar a situaciones absurdas. Por ejemplo, puede que un empleado no debe revelar en su puesto de trabajo la empresa que paga su salario, ya que su empresa A le alquiló a una empresa B que le presenta como uno de los suyos a la empresa C. La empresa C ya no conoce la empresa A, pero de alguna forma depende de ella. Si la empresa A quiebra o no paga correctamente la seguridad social para sus empleados, es posible que el empleado desaparece de un día al otro.

Esta falta de transparencia es similar a la causa de la crisis financiera. Primero los inversores podían comprar seguros sobre créditos hipotecarios. Luego podían comprar seguros sobre los seguros de créditos hipotecarios y finalmente seguros sobre seguros sobre seguros. Nadie podía calcular, como afecta la incapacidad de un deudor de pagar su hipoteca al valor de estos seguros de seguros asegurados.

No obstante, el primer afectado en el mundo de empleo es el empleado. Cada “sub” en su empleo subsubsubcontratado se queda con una parte de su salario y la suma de estas partes puede ser más que él finalmente recibe. Y esto trae lógicamente un problema para la economía en general. Si cobras más alquilando personas que creando un valor añadido real, entonces no extraña que nadie quiere trabajar algo productivo.

Otro problema de la economía española es una cultura empresarial sin perspectiva a largo alcance. En las empresas más prestigiosas del mundo, se hace todo para que los empleados se queden en la empresa. En España se hace todo para que sea lo más fácil deshacerse de ellos. En las empresas más prestigiosas, los mejores empleados cambian su puesto dentro de su empresa para ampliar sus conocimientos. En las empresas españolas, los mejores empleados cambian la empresa, porque es la única forma eficaz de ampliar sus conocimientos. Saltando empleos en otros países sería una indicación, que está algo mal con el empleado. En España es una expresión de que está algo mal con las empresas.

Esta falta de lealtad de la empresa a sus empleados tiene lógicamente consecuencias negativas. Para una empresa española es mucho más difícil enfrentarse a proyectos complejos, ya que requieren personal con mucha experiencia que no tiene. Los empleados subcontratados se identifican menos con la empresa y con sus intereses. Ven más fácilmente su situación de empleo como un abuso y les preocupa menos abusar en cambio de la empresa. Los empleados subcontratados no se van a la huelga para hacer su empresa mejor. Simplemente se van a otra empresa que ya es mejor.

Es lógico que, en un entorno así, es imposible acumular las décadas de experiencia tecnológica que tienen las empresas más avanzadas. Y es comprensible también, que los mejores empleados se van del país, porque quieren trabajar para estas mejores empresas. Así, los que se quedan tienen aún más difícil avanzar en productividad y nivel tecnológico, que son la base para tener empleos estables y bien pagados. Con ellos, la crisis económica sería menos grave en España.

La pregunta ahora es: ¿por qué es así? No creo que este problema se debe a una falta de dinero o de suficiente gente bien formada. Esto se debe únicamente a una organización económica que se podría cambiar sin gasto adicional. Y esta organización del empleo deciden los directores de las grandes empresas.

Las empresas de trabajo temporal (ETT) y las “consultorías” sólo aprovechan las oportunidades de negocio que se ofrecen. Pero estas oportunidades existen porque las grandes empresas las han creado. Si deciden emplear directamente a todas la personas que necesitan para el trabajo que tienen, entonces todo este sistema de ETT y “consultorías” se redujera a un nivel en que realmente aportarían un valor añadido.

La subcontratación es algo útil cuando sirve para aplanar picos de trabajo o trabajos fuera del negocio principal de la empresa. No obstante, subcontratar empleados para departamentos clave, merma el modelo de negocio. Traspasa el conocimiento clave de la empresa a terceros.

Es razonable también subcontratar a otra empresa para la búsqueda de posibles empleados, pero sólo la búsqueda. Subcontratar a empleados durante años no ahorra dinero. Una gran empresa no tiene por qué pagar más para la gestión de cada empleado que una pequeña. Al contrario, puede aprovechar mejor sinergias.

Es posible que los altos cargos en las grandes empresas viven bien con la cultura empresarial en España ya que se encuentran al lado privilegiado del despilfarro. No obstante, quizá les motiva el hecho, que en las empresas más prestigiosas no sólo los empleados simples cobran bastante más, sino sobre todo los altos cargos.

En fin, aprender del líder ayuda a mejorar tu propia posición. Seas quien seas.

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