Hoy en día hay muchos programas potentes gratis que podrían perfectamente reemplazar programas de pago – estos últimos aquí reunidos en el término “Microsoft”. Cuando las razones de usar algo gratis en lugar de pagar son obvias, todavía hay argumentos importantes por qué las empresas siguen pagando licencias de software. En este artículo quiero enumerar algunas razones.

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Una razón importante para seguir usando software de pago es su popularidad. La inmensa mayoría de no expertos que “sabe” de ordenadores conoce el sistema operativo Microsoft Windows y usa Microsoft Office. Aunque es cierto que podría aprender Linux y Open Office de la misma forma, las empresas se ahorran pagar formación si se aprovechan de los conocimientos de los empleados directamente.

Además, como todo el mundo usa Microsoft Office, las pérdidas de tiempo por posibles incompatibilidades con otros productos similares fomenta el uso Microsoft Office. Cualquier otro producto aunque sea gratis se va a medir también por su compatibilidad con el programa que tiene la hegemonía en su dominio.

Otra razón de evitar el cambio es el esfuerzo en tiempo y dinero que implica el cambio. Especialmente bases de datos y sistemas que trabajan en tiempo real durante 24 horas son difíciles de cambiar. Debe haber un momento en que se para el programa, se pasan los datos al nuevo sistema que luego debe funcionar sin errores. Algo muy difícil de conseguir en la práctica. Tan difícil que muchos bancos no se molestan a pagar buenos salarios a quienes sepan trabajar con código en COBOL de los años setenta. En estos casos la opción suele ser añadir un nuevo componente alrededor del núcleo existente. El resultado es una aglomeración de componentes y tecnologías cada menos comprensible.

Muchas veces hay incompatibilidades entre software existente y uno nuevo. Por ejemplo, un fabricante sólo ofrece un controlador de impresora para Microsoft Windows pero no para Linux. Tiempo es dinero y una solución que funciona es preferible a una que todavía se debe buscar – muy especialmente cuando el enfoque es a corto plazo.

Programas de pago suelen ser más aptos para principiantes. Se pueden instalar con un click y se pueden conseguir resultados aceptables fácilmente. La otra cara de la moneda se muestra cuando uno quiere hacer cosas serias y fallan. Los formatos de ficheros de datos son a menudo desconocidos en software de pago y dificultan la depuración del código. Y código abierto se deja, al menos en principio, modificar si hace falta.

Y finalmente, a menudo software de pago es la única alternativa que ofrece una funcionalidad determinada. Esto es especialmente cierto para productos novedosos y aplicaciones hechas a medida.

Referencias